sábado, 31 de diciembre de 2011

Propósito

“Tu no eres lo que otra persona diga de tu, pero supongo que esto ya lo sabes.”

Este comentario anónimo me lo dejó alguien en el blog ya hace años, al principio.

Estas palabras me han ayudado mucho a lo largo de todo este tiempo cuando me he sentido despreciada, algo que me pasa a menudo. (Siempre he tenido lo que se considera un problema de autoestima, siempre he basado mucho mi autoestima en lo que los demás pensaban de mí, y como que las críticas y las burlas me afectan mucho, las sobredimensiono, siempre he tenido la autoestima por los suelos.)

A veces siento que las personas en quienes me gustaría confiar no tiene buena opinión de mí, que creen que mi sinceridad es otra cosa. La verdad puede parece la más increíble de las mentiras, a veces.

Propósito para el año nuevo: aprender que, aunque alguien me desprecie pensándose que tiene derecho a hacerlo, eso no significa que tenga razón. Aprender que, aunque alguien me adule con toda su buena fe, eso no significa que tenga razón. Aprender de una vez y para siempre que yo no soy la opinión (buena o mala) que los demás pueden tener de mí. Aprenderlo. Y aprender a basar mi autoestima en alguna otra cosa.

viernes, 30 de diciembre de 2011

El diciembre, actividad

El mes de diciembre siempre es un mes especial para el blog. De eso no me di cuenta al principio, me he ido dando cuenta a medida de ir cumpliendo meses de diciembre. No sólo es el mes en que el blog cumple años (y cada año hago un post especial celebrándolo), sino que, al coincidir las fiestas de Navidad, el día de los Inocentes y el último post del año en forma de propósitos de año nuevo en el mes de diciembre, hay una sucesión de post que son más o  menos obligatorios y que se van repitiendo cada año, o que se habían repetido hasta el año pasado, aunque a medida de ir pasando el tiempo cada vez me siento menos obligada a hacerlos. Esto es como aquel programa de jazz que hacen en la radio desde hace cuarenta años: al principio el presentador se sentía obligado a poner canciones de navidad en formato jazz, pero después de tanto tiempo ya pasa del tema, y yo creo que hace bien. Supongo que hacer cada año el discursillo de Navidad con los buenos deseos de rigor como si fueras quien sabe quien al final ya cansa, y este año me he medio escaqueado de ello. Aunque hasta el año pasado siempre me había gustado hacer el discursillo del día de Navidad, desde aquel lejano primer discursillo del día de Navidad que hice el 25 de diciembre de 2005, que (cuanta ingenuidad) dediqué “a todos los que el día de Navidad habían encendido el ordenador”. Hace años todavía había esta idea –como mínimo ya la tenía- que los días de fiesta no debía encenderse el ordenador. Hoy en día una actitud así sería impensable, y si alguna vez paso algún día sin encender el ordenador no es porqué sea “fiesta”.

El tiempo ha pasado y los años y los posts se acumulan, pero yo continuo siendo la misma persona, aunque este año no tenga ganas de escribir los posts obligados, o no todos. Quizá lo haga el año que viene. En todo caso, muy  contenta de poder continuar generando posts, todavía.

Y, me olvidaba, el mes de diciembre también hay aquel post “más largo de lo habitual” que quiero que se convierta en costumbre, que este año, aparte que sin proponérmelo he generado dos, me parece que voy a dejarlos para enero...



jueves, 29 de diciembre de 2011

Seis

Hace tres lunes (12/12/11) se cumplieron seis años desde que empecé a hacer el blog (nacido el 12 de diciembre de 2005).

Poder escribir un post cada día ha sido lo que me ha hecho más feliz en toda mi vida, aparte de comprarme y leer libros y escuchar la radio (y poder tener una conversación cara a cara con Álvaro o escribir una carta a Lara). Aparte de todas estas cosas, la posibilidad de autopublicación diaria es lo que me ha hecho más feliz durante estos últimos seis años.

Cuando empecé a publicar el blog ya hacía quince años que escribía para mí misma, y el grueso de lo que había escrito hasta entonces, que ya no existe, no había sido leído por nadie –excepto por una persona-, aunque había mostrado algunos textos secundarios, y con gran pena por mi parte hubo quien cotilleó lo que escribía sin mi permiso. Gracias al blog, el hecho de poder tener lectores con mi permiso se ha convertido en algo muy importante para mí.

Escribir y publicar el blog me permite realizarme como escritora y como persona, y también se ha revelado una terapia excelente que me permite distanciarme y mirarme con ironía algunas situaciones pesadas de mi vida, aunque me parece que en los últimos cincuenta posts he perdido un poquito esta ironía y  me gana la pesadez.

Explicaría mucho más en el blog si no supiera precisamente que tengo lectores, y que no todos usan lo que yo explico para jugar a mi favor. Soy propensa a explicar verdades sobre mí misma que me hacen extremadamente vulnerable y el blanco perfecto para que se aprovechen de mí (siempre con la excusa de ayudarme y bajo el disfraz de una falsa preocupación). Pero sé que a l’hora de la verdad estoy sola, sola con mi escritura, sola con mi realidad de persona con una enfermedad mental singularísima, y sola con mi vulnerabilidad que a veces, cuando se me aprieta mucho y no puedo expresar el daño que se me hace, me hace comportarme como una mala pécora.

El hecho que yo sea incapaz de reaccionar al daño que se me hace hace que en mi interior se forme una pelota enorme que cuando sale a la superficie solamente provoca que desastres (mi huída a Lisboa, mi ingestión de pastillas, mi tirada al tren...). Si pudiera expresar de manera normal el daño psicológico que se me hace no sería ni la mitad de mala pécora ni estaría tan resentida con según quien.

El blog me ha ayudado muchísimo a encontrarme a mí misma, a pesar que no pueda explicarlo todo en él y a pesar que haya quien use lo que explico para manipularme. Todavía no soy del todo consciente del poder que tienen los demás sobre mí, pero lo voy descubriendo (y no me gusta nada descubrirlo...).

Quiero celebrar mis primeros seis años de hacer el blog con un brindis con la fuerza de la nace la poesía.

¡Felicidades!

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Una realidad escrita

Hay escritores que dicen: “nada es real si no lo escribo”. A mí esto me parece una tontería: ya tengo el suficiente trabajo en decidir que es real en la vida real, como para además añadir intencionadamente grados de irrealidad mediante la escritura. Escribiéndolo tienes solamente otra versión, complementaria y más ordenada si se quiere, pero solamente otra versión, la escritura no sustituye la realidad ni es más o menos real que “la realidad”, es una más de sus parcelas. Mediante la escritura puedes explicártelo mejor a ti misma, clarificar las ideas, pero eso no tiene nada que ver con el grado de realidad que tiene, escribir-lo no lo hace más o menos real... aunque pueda hacerlo más ordenado.

A pesar de ello, me siento más cercana a los escritores que dicen “nada es real si no lo escribo”, que no de los que dicen “soy escritor, me lo invento”, aunque alguna vez haya podido inventarme alguna cosita (que lo he hecho para explicar mejor una verdad o para añadir aquel punto de aliño siempre tan necesario).

(Ya sé que quizá algunos lectores estabais esperando una inocentada divertida tal día como hoy. Lo siento. Este año no estoy de humor para chuminadas...)

martes, 27 de diciembre de 2011

Curiosidades curiosas

Es curioso que las mismas personas que usan el hecho que no soy una persona normal para aprovecharse de mí (me refiero a mi enfermedad mental), es decir, los primeros que se aprovechan de que soy especial, son los primeros en criticar cuando el hecho de ser especial hace que actúe de una manera distinta a como actúan las personas normales en ciertos aspectos, como aquel quien planta una flor de noche sabiendo que se llama flor de noche y se queja que solamente se abra de noche... Es decir, a pesar de aprovecharse de mi porqué soy especial, esperan que actúe como normal cuando ven que con eso se aprovecharían mejor de mí, siendo perfectamente conscientes que lo que hace que se puedan aprovechar de mí es que soy especial y que no actúo como las demás personas... ¡pero que fuera normal en aquella cosa que a ellos les interesa les iría tan bien!

Los mismos que celebran que sea especial porqué gracias a eso se aprovechan de mí, lamentan que no sea también normal para poder aprovecharse de mí en las dos facetas, la especial y la normal. ¡Qué rabia poder aprovecharse de mí solamente de una manera!

lunes, 26 de diciembre de 2011

Crónicas de la miseria humana

Si descubres a alguien haciendo una cosa éticamente reprobable (una cosa escondida, una cosa que no es evidente a primera vista), se arrepiente muchísimo, promete no volver a hacerlo... pero si no la descubres, lo continua haciendo como si nada (esta cosa escondida, esta cosa que no es evidente a primera vista). Lo continua haciendo como si nada, como un chimpancé adiestrado que esconde una mano mientras roba manzanas con la otra. Quizá también se arrepiente muchísimo, pero... no sabe parar de hacerlo. Solamente para si es descubierto, como el chimpancé cuando le riñen.

Si los demás no son conscientes que esta persona hace algo mal hecho, una cosa escondida, una cosa que no es evidente a primera vista... sobre todo, si la persona a quien hace daño no se da cuenta ni se queja, ¿por cuáles siete razones debe parar de hacerlo? (Si además les ha dicho a los demás chimpancés que le está haciendo un favor.)

Ahora, eso sí, si se la descubre esta persona está muy arrepentida. Pero mientras no se la descubra continua haciéndolo, escondiendo una mano y robando manzanas con la otra, como un chimpancé bien adiestrado. ¡Y es que la manzana de la manipulación tiene un sabor incomparable!

* * *
Si no lo hubiera descubierto todavía me lo estarían haciendo. Pero, como que lo he descubierto ahora solamente me lamen los pies pidiéndome perdón. Pero, si no lo hubiera descubierto, me lo estarían haciendo.

(De hecho, no son conscientes que lo he descubierto y me lo continúan haciendo... Todavía no hemos llegado a la fase que para ellos sería hipócrita de pedir perdón... A la Confederación Gironina de Chimpancés (CONGIRCHI) le encanta esta manzana... no van a soltarla tan fácilmente... ¡pero la manzana es mía!)

domingo, 25 de diciembre de 2011

Lema escrituril

...organiza una expedición al interior de ti misma...

sábado, 24 de diciembre de 2011

Hay ganas

Un ligero murmullo en el alma me indica que estas Fiestas voy a escribir más que nunca... no sé si también publicando más que nunca...

viernes, 23 de diciembre de 2011

Amenazando con un post laaargo...


Tal y como el año pasado por estas fechas publiqué Las siete vidas de la piel, este año tengo otro texto más largo que un post para publicar ahora en Navidad o principios de año (entre Navidad y Reyes). La única cosa que me hace pensármelo dos veces es que temo que quien lo lea se ría, porqué el texto va de poesía, de mi experiencia personal como lectora de poesía. Sé que alguien que no tenga una experiencia equiparable de la poesía no lo entenderá e incluso se reirá de ello (los tíos duros que hablan de fútbol a buen seguro que se ríen, puedo imaginarme los comentarios), por ello necesito pensarme dos veces si quiero publicar este texto o no; es muy personal, una intimidad.

Si lo publico será porqué he conseguido mentalizarme a mí misma que no pasa nada si alguien se ríe un poco de mí o esboza una sonrisa en leerlo. Que se rían de mí es algo que normalmente me afecta exageradamente, lo sobredimensiono. Pero si quiero ser una escritora publicada debo aprender a ser fuerte y a saber encajar la exposición de mis textos a las miradas ajenas, a la opinión de los demás, aunque esta opinión no siempre sea de aquiescencia.

¿Pues qué, sino? ¡Pues adelante!

jueves, 22 de diciembre de 2011

Vaciando fantasmas

Sacar algo del tamaño de un melón por un agujero del tamaño de un piñón. Eso es lo que intento. Por eso me cuesta tanto.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Paranoias domésticas

A mi madre a menudo le reviene, y ya hace unos días que me está dando la lata con que en la peluquería del barrio no quieren que vayamos, que en casa no tenemos suficiente categoría. Es decir, nada que no haya dicho infinidad de veces anteriormente, y que no le haya pasado con todas las otras tiendas del barrio y del pueblo a las que ha ido.

Siempre he sido un poco tonta y he tenido una tendencia inocentona a creerme lo que me decía mi madre, sobre todo cuando era más joven. Si mi madre me decía que los vecinos no nos querían en el barrio, yo me lo creía, siempre me lo he creído.

Si te están machacando día sí día también con los mismos mensajes de ser rechazado por todo el mundo, al final te lo crees; aunque puedas conjeturar racionalmente que tal y como lo dice no es toda la verdad; al final, por la repetición misma y la falta de otras personas con quienes hablar, interiorizas el mensaje de ser rechazado por todo el mundo de una manera que riete tú de los ministerios de propaganda por el lavado de cerebro de los antiguos países comunistas. Día sí día también oyendo la misma historia, “los vecinos no nos quieren en el barrio”, sin poder contrastarla con otras fuentes.

Una vez oí por la radio que debíamos comprobar nuestros prejuicios enfrentándolos con la realidad: es decir, por ejemplo, si nos decían que alguien había dicho algo de nosotros, ir cara a cara a preguntarle si era cierto que lo había dicho, y si lo había dicho saber el porqué lo había dicho.

Un día, yendo a tirar la basura, vi a una vecina que me señalaba con el dedo a otra vecina desde un balcón. Como os podéis imaginar todas mis paranoias de todos estos años, las veces que mi madre me había dicho que los vecinos no nos quieren en el barrio, todo eso se puso en marcha en el interior de mi cabeza haciéndome sufrir muchísimo. ¡Si incluso me señalaban por la calle! Se desencadenó el proceso de paranoia, y empecé a pasármelo muy pero que muy mal.

Pero, entonces, decidí que eso no podía ser, que no podía ser que me señalaran por la calle, que tenía que descubrir porqué lo hacían, no podía continuar torturándome y conjeturando porqué nos debían odiar los vecinos.

Total, que decidí ir a llamar a la puerta de la vecina en cuestión para saber de buena fuente porqué me señalaba cuando pasaba por la calle yendo a tirar la basura. Y ya os podéis imaginar que hice el ridículo. Me respondió una señora muy amable, que no me pareció que nos odiara en absoluto, y que además estaba muy sorprendida, que me dijo que en la calle perpendicular hacían unas obras y había puestos unos conos y que ella señalaba a la otra vecina aquellos conos y le preguntaba cuando iban a quitarlos. Ya digo, lo que más me sorprendió es que aquella mujer parecía muy buena persona, no me odiaba, y además fue muy amable. Y se quedó de piedra.

Jamás había hablado con ella anteriormente, y siempre antes había tenido tendencia a pensar que nos tenía manía, según lo que me había explicado mi  madre, aunque sé que con mi padre siempre se saludan.

Comprobar nuestros prejuicios enfrentándolos con la realidad. Ya tenía la respuesta. Me marché alicaída, no sin antes hacer una miradita a la grua de las obras que hacían en la calle parpendicular; no llegué a ver los conos, pero evidentemente me creo que estaban allí, o que habían estado, porqué allí hacían obras.

Si no tuviera la predisposición genética que tengo a estar loca (estas cosa son hereditarias), también estaría loca por la influencia del ambiente que hay en casa. Y me parece que me ha afectado más el ambiente asfixiante y malsano de pensar que todo el mundo nos odia y oírlo repetido cada día, que ninguna predisposición genética que pudiera tener a desarrollar una enfermedad mental.

Ambiente asfixiante y malsano que no es exclusivamente culpa de la enfermedad de mi madre. La manera como mi padre como cabeza de familia ha enfocado su enfermedad también tiene mucho que ver en que yo me haya creído que todos los vecinos nos odian durante todos estos años de la misma manera que lo cree mi madre, mientras él se habla y saluda con todo el mundo y es un vecino más. Aquí la culpable no es exclusivamente la enfermedad de mi madre, aunque a primera vista pueda parecerlo.

Quien sabe si los otros vecinos del barrio son amables como esta vecina, si y les preguntara por qué no nos quieren en el barrio haría el ridículo de la misma manera. ¿Debo salir a comprobarlo vecino por vecino y vecina por vecina?

martes, 20 de diciembre de 2011

Leo tenía razón

Los hay quienes dicen que Leopardi es pesimista. Yo pienso que dice bastante la verdad...

lunes, 19 de diciembre de 2011

Es nuestra

La mujer de mediana edad, bienpensante, de buena familia y comodidades  burgesas, con un marido mamando de la teta del partido y un hijo corredor de bolsa, que llama a la radio indignada perqué unos “pobres” (para ella son delincuentes) roban el cartón de los contenedores de reciclaje del medio de la calle, y piensa sinceramente que las fuerzas de seguridad deberían dedicarse a eso. Unos pobres que no tienen calefacción como ella y quizá no saben dónde dormirán a la mañana siguiente. Los políticos bien vistos, los corredores de bolsa incluso admirados, ¡pero que nadie nos toque la basura! ¡Que nos roben la basura sí que es indignante!

domingo, 18 de diciembre de 2011

Titulitis aguda

Supongamos que tenemos tres personas reales: una tiene dos carreras, una segunda tiene una sola carrera, y una tercera está estudiando una carrera. Ninguna de estas tres personas vive o vivirá de la carrera que ha estudiado o está estudiando, pero tenerla o estar estudiándola les ha ayudado laboralmente. Estas tres personas, las tres, me han confesado confidencialmente (y quedará entre nosotras) que jamás les ha gustado estudiar aquello, y que se sacaron o se sacan las respectivas carreras solamente para tener un título.

Yo, que no tengo ninguna carrera, y que quizá no he leído lo suficiente sobre el tema, desde mi ignorancia (certificada por la falta de un título), me pregunto: ¿por qué el sistema permite que se saquen el título personas que han estudiado aquello por obligación? ¿El sistema no debería estar preparado para “seleccionar naturalmente” y dar título solamente a las personas a quienes gusta aquello que estudian? ¿A personas ansiosas por poner la pezuña sobre aquella parcela concreta de conocimiento?

_ Es que estudiar no gusta a nadie, es un rollo patatero; de personas que quieran estudiar de verdad las hay bien pocas; tal y como está montado el sistema educativo, si además nos hubiera de gustar estudiar, no estudiaría casi nadie...

Cuestión resuelta, pues.

Luego viene el tipo de la manzana, nos da permiso para hacer lo que realmente nos gusta, y todos perdemos el culo...

sábado, 17 de diciembre de 2011

Conversaciones juveniles

Sorprendí un instante de la conversación entre dos chicos jóvenes. Uno de ellos hablaba a voz de grito, y, por lo que pude oír que decía, no me quedó claro si hablaba de su moto o de su chica... Supongo que, a esta edad, tan importante debe ser la una como la otra...

Para que se vea lo que son los hombres...



miércoles, 14 de diciembre de 2011

Xicles (IV)

Existe una aparente contradicción en decir que los valores conservadores no nos tocan el alma y decir al mismo tiempo que los valores arribistas de la televisión son de cartón-piedra... En principio, parece que una cosa u otra, y que no se pueden considerar los valores “buenos” falsos al mismo tiempo que se consideran falsos los valores “malos”. Parece que suba a dos caballos diferentes que se muevan en sentidos opuestos, pero en el fondo quiero ir a un mismo sitio con un solo caballo.

El mundo no es maniqueo, las cosas no son completamente blancas o completamente negras, sino que hay todos los matices del gris y de los demás colores del arco iris, y los valores conservadores pueden ser falsos como un billete de trece mil y los valores arribistas de la tele pueden ser de cartón-piedra como los decorados de la tele, aunque sean aparentemente opuestos y que parezca que si no son verdaderos los unos deberían ser verdaderos los otros.

El mundo es infinitamente matizable. Me gustaría saber explicarlo mejor.

martes, 13 de diciembre de 2011

Xicles III

¿Sabéis por qué de pequeña me gustaban más los xicles de menta que los de fresa? Pues porqué los de menta tenían un sabor más auténtico, sabían a que allí podía haber menta de verdad. En cambio, los de fresa tenían un sabor que se veía en seguida que era artificial (producto de aromas), y que allí no podía haber ni una brizna de fresa auténtica. Es una razón muy subjetiva y probablemente faltada de base en hechos empíricos reales –quiero decir que tan artificiales debían ser los unos como los otros, en el fondo-, pero esta es la explicación de porqué siempre me han gustado más los xicles de menta, los encontraba más auténticos.

(Relacionado con los posts anteriores, los valores conservadores y los valores de la tele serían los xicles de fresa... y los libros los xicles de menta. Los libros también son producto de un artificio, el artificio literario, pero que a mí me parece más auténtico que otras cosas.)



lunes, 12 de diciembre de 2011

Xicles II

Alguien me pregunta si, cuando era joven, me habría gustado ser lo suficientemente bonita para hacer de modelo en las fotografías que salen en la revista.

Yo no creo que estas chicas salgan en la revista como premio por ser jóvenes y guapas. Salen en la revista porqué venden el hecho de ser jóvenes y guapas. Puedes ser joven y guapa y decidir perfectamente no vender tu imagen.

A mi no me habría gustado vender mi imagen de joven, aunque hubiera sido lo suficientemente guapa para hacerlo, y aunque en la época del autosabotage que me hacía trabajé de cajera de supermercado cobrando un plus irrisorio en concepto de imagen (y que alguien me insinuó que si hubiera pesado diez quilos menos el plus habría sido más sustancioso, ji, ji...)

Que decepción que la gente crea que a lo máximo a lo que debería aspirar una chica es a ser guapa para poder vender la imagen de su belleza, como si eso fuera un mérito o una gran cosa... ¿dónde están las juezas, las científicas o las directoras de orquestra? (Son las feas, son las feas, me dice alguien bajito, las que no pueden ser modelos...)

Nos lo deberíamos hacer mirar. Miramos demasiado la tele. Y las chicas que salen por la tele ya sabemos lo que son y qué valores transmiten: el de la mujer como objeto y el de la belleza como mercancía. No digo que estos no sean los valores reales que hay en la superficie del mundo... en el mundo de las apariencias...  pero, si se rasca un poco, ya se ve que este mundo es de pórex pan... por ello digo que nos lo deberíamos hacer mirar: miramos demasiado la tele.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Xicles I

Los valores conservadores son hipócritas (nadie los practica, y los conservadores menos que nadie). Ahora, son los valores que los conservadores predican a los pobres... que tampoco los practican... pero que son los valores que entre los ricos y los pobres de ciertas pretensiones está bien visto aparentar tener. Los valores conservadores son el gran alimento de la hipocresía, y en el fondo, la hipocresía es lo que hace que no nos lancemos agresivamente los unos contra los otros, sino que nos hagamos daño de maneras más refinadas y sibilinas. La hipocresía es el gran elemento civilizador.

O sea, los valores conservadores (también valdría para los valores progresistas, que en el fondo son lo mismo, y que son igual de falsos), o sea, los famosos valores, alimento de la hipocresía, nos hacen ser aparentemente civilizados, pero no nos lo hacen ser de manera real y que nos toque el alma. Es por eso que el mundo va como va.



sábado, 10 de diciembre de 2011

Bonita palabra

Los hay que se sienten libres porqué pueden subirse al coche y salir corriendo a toda velocidad...

... ¿qué es ser libre?

... ¿ser libre es poder permitirte comprar todo lo que quieras?

... ¿ser libre es poder escoger lo que compras?

... ¿ser libre es tener la capacidad de generar los recursos suficientes para poder permitirte comprar todo lo que quieras y poder escoger lo que compras?

... ¿por qué parece que “ser libre” se reduzca a “ser libre para consumir lo que quieras”?

... ¿ser libre es poder permitirte la supervivencia?

... ¿ser libre es poder ir donde quieras?

... puedes ir donde quieras, mientras tengas dinero para pagártelo...

... ¿por qué en nuestra sociedad confundimos peligrosamente ser libre con ser rico?

... ¿es el dinero el nuevo señor feudal?

... ¿somos conscientes que hay cosas no mercantilizables, cosas que no se pagan con dinero?

viernes, 9 de diciembre de 2011

La escritura como espada

La espada de Alatriste es la escritura de Pérez-Reverte.

Allá donde Alatriste dice “espada”, Pérez-Reverte piensa “escritura”.

Ojalá yo fuera capaz de usar mi escritura como Pérez-Reverte usa su espada...

jueves, 1 de diciembre de 2011

El mundo como bisutería

Aunque en la tele se vea todo y en la radio no se les vea la cara, la tele siempre es más falsa que la radio. (Así y todo, la radio sería más falsa que una conversación cara a cara.)

El problema es que no siempre somos conscientes de la falsedad de las imágenes televisivas, y acabamos pensándonos que le mundo es tal y como lo vemos por la tele, y tenemos del mundo la imagen de bisutería brillante que nos da de él la tele. No sé el porqué, tenemos tendencia a olvidar que el mundo no es la imagen del mundo. Por eso la tele resulta tan engañosa.