jueves, 17 de marzo de 2011

La más importante minoría

Y vosotros me diréis... ¿por qué consideras tan importante que alguien pueda intentar condicionar las lecturas de los happy few? ¿Qué importancia tiene esto? Lo que diré ahora no es una respuesta racional y científica a esta pregunta, más bien es una intuición fruto de años husmear en el mundo de los libros: los happy few son los que deciden qué libros son los clásicos. Un profesor universitario dijo: los clásicos lo son porqué los profesores universitarios de literatura deciden qué libros son buenos, deciden el canon. Eso tiene una parte de verdad, pero no del todo: es al revés. Lo que hace que Madame Bobary sea todavía leído hoy en día no es que un profesor universitario diga que es un clásico y que se debe leer. Lo que hace de Madame Bobary un libro todavía leído hoy en día es que lo que dice el libro todavía tiene interés para una minoría de personas, una minoría que se lo van diciendo los unos a los otros. (Así, los consejos de Harold Bloom sobre qué hemos de leer tendrían valor, no porqué es un profesor universitario, sino porqué es un miembro insigne de los happy few hablando a los otros amantes de la lectura.) Este mismo profesor del que antes hablaba decía: “es desesperante, sólo se vendieron tres ejemplares de Madame Bobary en todo el año pasado.” Yo digo: no hace falta vender más ejemplares en un año para qué Madame Bobary sea un clásico. Son tres ejemplares en un año, quizá sí... pero son tres ejemplares cada año durante dos-cientos años... así se construye un clásico, con un goteo pequeño y constante. El Quijote, Guerra y paz, A la búsqueda del tiempo perdido... son clásicos porqué todavía hay una minoría dispuesta a leerlos y a disfrutar de ellos como una cosa viva (entre ellos algunos profesores universitarios de literatura) y esta cosa viva todavía tiene validez para ser leída hoy en día, y si el profesor universitario dice que el libro es bueno es porqué pasa esto, y no que el libro sea bueno porqué lo dice un profesor universitario. Quizá esto libros sólo conseguirán tres lectores cada año, pero eso pasará durante cien años, o dos-cientos, o tres-cientos años. (O más...)

Son los happy few, esta feliz minoría de lectores selectos –minoría muy minoritaria pero muy muy feliz-, quien, con su interés espontáneo y apasionado por estos libros, diciéndoselo los unos a los otros, porqué estos libros les dicen algo ahora, los que hacen que estos libros todavía sean leídos: no digo momificados dentro del cánon de los profesores, digo leídos realmente como algo con un interés actual. Y eso pasa aunque este interés actual que tienen estos libros sólo sean capaz de apreciarlo poquísimas personas en un año... pero, si toda estas poquísimas personas se interesa por ellos constantemente durante muchos años... así aparece el clásico.

lunes, 14 de marzo de 2011

Cumpleaños escrituril

Si no recuerdo mal y las fechas no me bailan, la temporada 1989-1990 acabé la educación primaria (lo que entonces se llamaba EGB), y la temporada 1990-1991 empecé a cursar primero de BUP en el instituto. Aquel año empecé a llevar un diario, mi famoso cuaderno (famoso sólo en mi vida, evidentemente). Así que esta temporada 2010-2011 se cumplen veinte años de escribir por mi cuenta (antes sólo había hecho redacciones escolares). ¡Veinte años!

domingo, 13 de marzo de 2011

La trampita del tiquet descuento

Existe una conocida librería-juguetería-papelería donde, si eres socio, por cada libro que te compras, te dan un tíquet descuento que te está permitido usar la próxima vez que vayas a comprar algo allí. En principio eso es muy tentador: ¡un tíquet de descuento! El ama de casa ahorradora que todos llevamos dentro se chupa los dedos. Pero... eso fue hasta que empezó a haber problemas de aparcamiento en los alrededores de esta librería-juguetería-papelería y decidí no ir más a pesar del descuento porqué aparcar se me hacía muy cuesta arriba. Ah... pero tenía un tíquet descuento... Soy incapaz de no aprovechar un tíquet descuento. Tuve que ir a pesar de la dificultad que representa aparcar y que no tenía intención de hacerlo: tenía un tíquet de descuento! ¿Y, qué pasó? Compré un libro y me dieron: ¡otro tíquet de descuento! No tenía intención de volver, aparcar era demasiado complicado, pero tenía un tíquet de descuento, y eso se debe aprovechar, ¡siempre! Volví. Compré un libro... y me volvieron a dar otro tíquet de descuento. No quería volver, aparcar era demasiado complicado, pero algo en mi interior me obligaba a aprovechar el tíquet de descuento, ¡faltaría más! Al final, decidí ir y comprar algo en la que se extinguiese el tíquet de descuento y por lo que no me dieran uno nuevo, es decir, comprar algo de la papelería y no ningún libro. Y ahí quedó. Por fin había conseguido salir de la librería-juguetería-papelería sin ningún tíquet descuento y sin la obligación de tener que volver y pasar apuros para aparcar. Ya sé que un tíquet descuento puede tirarse a la papelera y no pasa nada; yo soy incapaz de hacerlo: si lo tengo, debo aprovecharlo. Al final, habiendo conseguido comprar algo por lo que no me dieran un nuevo tíquet conseguí librarme del círculo vicioso. Me había costado lo mío...

Me di cuenta que, quizá sí que hacen descuento, pero... lo hacen de manera que tu como cliente siempre tengas un tiquet descuento. Con el descuento también te capturan: al descuento le acompaña la obligación de volver. ¿Quién hace el negocio aquí, yo ahorrando-poco-,o ellos, que siempre saben que volveré? En todo caso, lo que ahorraba con el tiquet descuento también debía pagarlo de aparcamiento, o sea que...

Ahora voy a otras librerías. Quizá no me hagan descuento, pero tampoco me toman el pelo.

sábado, 12 de marzo de 2011

Terremotos en el Pacífico

Aquí solamente llueve. Allí el agua lo arrasa todo...

La misma agua. La misma Tierra.

viernes, 11 de marzo de 2011

Continuará...

Dice que un experto es alguien que ya ha cometido todos los errores posibles en un campo de acción determinado.

He cometido tantos errores en la vida... y en cambio no noto que me haya convertido en una experta en vivir... más bien me he convertido en una experta en continuar cometiendo todos los errores posibles. Quizá ser un experto en vivir consiste precisamente en eso: en saber continuar a pesar de todos los errores cometidos.

También he cometido muchos errores en mi escritura. Y continuo escribiendo, no porqué no sea consciente de ellos, sino porqué soy consciente que no puedo arreglarlos dejando de escribir. Pero, si tuviera vergüenza y un mínimo de decencia y sentido común, no escribiría más. O como mínimo no publicaría más el blog. Sé que continuar haciéndose ilusiones que no son no lleva a ninguna parte, que nunca seré lo buena escritora que querría. Escribir me cuesta muchísimo, aunque me gusta muchísimo también, pero me cuesta, y pensar que lo que escribo no tiene valor me rompe el alma. Tengo mucha soberbia y muchas ínfulas, y a veces confundo mi falta de autoestima con una humildad que no tengo de ninguna de las maneras. Ser humilde es el privilegio de los grandes, mientras que sentir que nadie de quiere es sólo una enfermedad.

A escribir se aprende leyendo y escribiendo, y veo posible aprender, pero a vivir no se acaba de aprender nunca... Yo no acabo de aprender. Quizá es que no he vivido lo suficiente, no lo sé. Quizá vivir debe combinarse con otras cosas, o quizá yo lo he combinado demasiado con otras cosas, precisamente. Demasiado leer y demasiado escribir y demasiado poco vivir. Por ello no acabo de aprender nunca. Quizá es que, a pesar del historial de equivocaciones que llevo, todavía no he cometido todos los errores posibles (Y eso sí que parece el “continuará” de una peli de monstruos... - Y eso de monstruo lo digo por mí, que nadie se sienta aludido...-)

domingo, 6 de marzo de 2011

Frase

Este natural nuestro, tan ganoso de cosas sabrosas, que lo prueba todo...”

Santa Teresa de Jesús
No sufrir compañía
(!)

viernes, 4 de marzo de 2011

Antropología recreativa

Teoría de la música

La música surge de la esclavitud. La música les fue necesaria a los primeros cosechadores de campos para soportar la monotonía del trabajo obligado, cuando les esclavizaron y los primeros humanos dejaron de ser un pueblo libre, nómada y cazador y se vieron forzados a ser sedentarios y a practicar la agricultura.

Teoría del chocolate

El chocolate nos gusta tanto a los humanos porqué el cric cric del chocolate en la boca tiene la misma textura que tenía el tallo de una planta que espigaban los primeros homínidos cuando todavía estaban en los árboles.

En el fondo, todavía somos primitivos, y todavía estamos esclavizados, por esto nos gusta el chocolate, por esto necesitamos la música.

jueves, 3 de marzo de 2011

Lo que de verdad importa

¿Sabéis de qué me dado cuenta? Pues que si todos los “lectores de calidad” que tiene España, (estos 70.000) fuéramos al campo del barça... ¡sobrarían asientos! No me extraña que esto políticamente sea una república bananera con una economía en crisis y una culturilla de carpa de circo. Hay más personas cada quince días en el campo del barça que personas con un mínimo de gusto literario en todo el país. Eso sí, tenemos el mejor equipo de fútbol del mundo... ¿Qué más queremos?

miércoles, 2 de marzo de 2011

Paranoias eléctricas

¿Sabéis qué me preocupa realmente del libro electrónico? Pues que es como un pequeño ordenador, y como tal puede estar monitorizado. Sí, sí, como buena paranoica si tuviera un libro electrónico tendría miedo que estuvieran archivando los datos de lo que leo y de los libros que tengo acumulados.

Por lo que se ve, la empresa líder en sistemas operativos en nuestro país usa el servicio de seguridad de sus ordenadores para enviar una señal a la central de los programas que cada usuario tiene instalados en aquel ordenador: eso no es una fantasía paranoica, eso es real y se ha dicho y repetido. ¿Quién dice que con los libros electrónicos no se pudiera hacer lo mismo?

Con un libro de verdad nadie sabe si lo estás leyendo o si lo tienes en el anaquel sin abrir, ni el rato que pasas con él ni las páginas que te saltas. El proceso de lectura y de descubrimiento queda entre el libro y tú. ¿Por qué ha de venir un ordenador a fisgonear?

Si se recapta información estadística sobre las lecturas de las personas que se compran los libros electrónicos, lo primero que harán será usar esta información para venderles productos. Cada vez que recibo un correo electrónico de alguien con un e-mail extranjero mi servicio de correo me anuncia vuelos baratos a aquel país...

No digo que a los lectores de best-sellers, es decir, a la gran masa lectora, no les pueda ser incluso útil que obtengan su perfil como lectores, incluso eso puede ser útil a la industria del best-seller, pero... ¿y estos 70.000 “lectores de calidad” que dice que hay en nuestro país? Una de las características de ser un lector de calidad en nuestro país es la capacidad de ir contracorriente. Los “happy few” no sólo son las personas más preparadas sino también poca de la gente que tiene ideas propias sobre lo que se ha de leer. Si se consigue recaptar información de estos pocos lectores de calidad, pueden dejar de ir por libre y de tener ideas propias sobre lo que han de leer... y comprar. No creo que sea bueno para esta feliz minoría que alguien pueda acceder a la información sobre sus gustos literarios y pueda así intentar condicionarlos... Se sabe que les atraen los libros de calidad, pero... ¿qué más se sabe? Y alguien puede decirme que estas personas son tan pocos que la cantidad de libros que compren es irrelevante y que tener información sobre ellos no tiene ningún tipo de importancia, cuando son los que realmente están dispuestos a gastar en libros. Yo estoy convencida que, si el libro electrónico no tiene éxito entre ellos, no triunfará... (y yo espero que no triunfe).

Yo me considero una lectora diferente, y no me gustaría que nadie metiera la nariz en lo que leo sin mi permiso. Mientras pueda leer anónimamente con un libro en la mano, me miraré los libros electrónicos con desconfianza. No me fío de ellos.

martes, 1 de marzo de 2011

Identidad

La identidad se construye a partir de la diferencia.”

(concepto psicoanalítico)